| Experiencias de nuestros beneficiarios |
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Magdalena, 65 años. Vive en 11 de Septiembre y Congreso, Nuñez. “Ya me acostumbré al llamado de Germán. Todos los miércoles charlamos un rato y me informa sobre la programación de la tele, sabe los programas que me gustan. El servicio de telealerta lo usé una sola vez, cuando me maree y ni pude llegar al teléfono. Me desplomé en el sofá, apreté el botón y en unos minutos llegó la ambulancia de mi prepaga y mi vecina de abajo les abrió con la llave que le di. La verdad, es un servicio muy útil”. Miguel, 81 años. Vive en Méndez de Andés y Honorio Pueyrredón, con su mujer que es productora de seguros y sus 2 hijos. Pasa mucho tiempo solo ya que todos los demás trabajan largas jornadas fuera de la casa. “Yo no quería esto del botoncito. Le dije a mi mujer que no lo necesitaba porque gracias a Dios, después del by-pass estoy muy bien de salud, pero ella insistió, así que le di el gusto y ahora se queda más tranquila cuando sale a trabajar. Por ahora le vengo ganando porque nunca lo tuve que usar. Eso si, una chica de Contigo me llama todas las tardes para hacerme acordar de tomarme la presión. No me deja pasar ni una.” Norberto, 85 años. Es viudo y vive a 2 cuadras de la estación de Punta Chica en Beccar, con una persona que lo ayuda con las cosas de la casa. Sus hijos hace tiempo se casaron y abandonaron el nido. “Cuando tengo que sacar un turno con el médico nunca encuentro la cartilla de mi prepaga. La última vez que llamé al teléfono que está en mi credencial, me dijeron que ese era el teléfono de emergencias y no me dieron la información. Después llamé a “atención al socio” y me tuvieron como dos horas con la musiquita para finalmente decirme que la tenía que consultar por “Internet”. Desde que tengo Contigo, no me preocupo más. Aprieto el botón y en seguida aparece Marisa, que es la que casi siempre me atiende y ya me conoce. Le digo que quiero turno con un endocrinólogo y al rato me llama para confirmarme todo. El servicio es excelente. La primera vez hasta me ofrecieron enviarme un taxi para ir, pero ahora ya saben que manejo y voy solo”. Invitamos a todos los beneficiarios Contigo a compartir sus historias y experiencias! |